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Cólicos y gases: cómo acompañar a tu bebé en las tomas

Asesora de lactancia Pigeon20 may 20266 min de lectura

Cólicos y gases: cómo acompañar a tu bebé en las tomas

Para ayudar a tu bebé con cólicos y gases durante las tomas: aliméntalo en una posición ligeramente incorporada, cuida un buen agarre para que trague menos aire, usa un biberón con válvula anti-cólico que maneje el aire, y haz pausas para sacar los eructos. Estos hábitos no curan los cólicos, pero ayudan a minimizar las molestias y a que las comidas sean más llevaderas.

Ver a tu bebé incómodo después de comer cansa y preocupa. Los cólicos y los gases son muy comunes en los primeros meses y casi siempre son parte del desarrollo normal. Cuidar cuánto aire traga es de lo que más está en tus manos.

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¿Por qué mi bebé tiene tantos gases?

En los primeros meses el sistema digestivo del bebé aún está madurando, y es normal que trague algo de aire al comer, tanto en el pecho como en el biberón. Ese aire de más puede causar molestia, hinchazón y llanto después de la toma.

La meta no es eliminar todo el aire —eso es imposible—, sino reducir el que traga de más y ayudarlo a expulsarlo. Menos aire suele significar una pancita más tranquila.

¿Qué postura ayuda durante la toma?

Alimenta a tu bebé en una posición ligeramente incorporada, con la cabeza más alta que el estómago. Si le das pecho, cuida que abra bien la boca y tome buena parte de la areola. Si usas biberón, inclínalo lo suficiente para que la tetina esté siempre llena de leche y no chupe aire.

Un buen agarre, en el pecho o en la tetina, es la primera línea de defensa contra los gases.

¿Cómo ayuda un biberón anti-cólico?

Algunos biberones incorporan una válvula que ayuda a que el aire entre al envase y no a la pancita del bebé. El sistema anti-cólico AVS de Pigeon funciona con esa idea: mientras tu bebé succiona, el aire se dirige al biberón, no a su barriga, lo que ayuda a minimizar la molestia por gases.

Un biberón con tetina de flujo lento también evita que tome demasiado rápido, otro factor que aumenta el aire tragado.

¿Cómo saco bien los eructos?

Haz pausas para sacar el aire, tanto a la mitad como al final de la toma. Carga a tu bebé contra tu hombro o siéntalo con suavidad en tu regazo sosteniendo su pecho y barbilla, y dale palmaditas gentiles en la espalda. Ten paciencia: a veces el eructo tarda un par de minutos en llegar, y trae alivio.

Un ratito en brazos, en posición vertical después de comer, también ayuda a que baje la comida.

¿Los cólicos se pasan con el tiempo?

En la mayoría de los bebés, sí. Los cólicos suelen ser más intensos en las primeras semanas y tienden a calmarse hacia el tercer o cuarto mes, a medida que el sistema digestivo madura. Saber que es una etapa ayuda a sobrellevar esas tardes difíciles con un poco más de paciencia.

Mientras tanto, además de cuidar el aire en las tomas, a muchos bebés los calma el contacto: cargarlos piel con piel, un movimiento suave, un ambiente tranquilo y con poca luz. Cuídate también tú: el llanto del bebé agota, y pedir relevo un rato no es rendirse, es cuidarte para poder cuidar.

¿Cuándo debo consultar al pediatra?

Estos hábitos acompañan, pero no sustituyen la valoración médica. Si tu bebé llora de forma inconsolable, deja de comer, vomita con fuerza, tiene fiebre o notas algo que te preocupa, consulta a tu pediatra sin esperar.

Y si quieres que revisemos juntas tu rutina de tomas o elegir un biberón que maneje mejor el aire, escríbenos por WhatsApp.

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Preguntas frecuentes

En los primeros meses el sistema digestivo del bebé aún está madurando, y es normal que trague algo de aire al comer, tanto en el pecho como en el biberón. Ese aire de más puede causar molestia, hinchazón y llanto después de la toma. La meta no es eliminar todo el aire —eso es imposible—, sino reducir el que traga de más y ayudarlo a expulsarlo. Menos aire suele significar una pancita más tranquila.

Alimenta a tu bebé en una posición ligeramente incorporada, con la cabeza más alta que el estómago. Si le das pecho, cuida que abra bien la boca y tome buena parte de la areola. Si usas biberón, inclínalo lo suficiente para que la tetina esté siempre llena de leche y no chupe aire. Un buen agarre, en el pecho o en la tetina, es la primera línea de defensa contra los gases.

Algunos biberones incorporan una válvula que ayuda a que el aire entre al envase y no a la pancita del bebé. El sistema anti-cólico AVS de Pigeon funciona con esa idea: mientras tu bebé succiona, el aire se dirige al biberón, no a su barriga, lo que ayuda a minimizar la molestia por gases. Un biberón con tetina de flujo lento también evita que tome demasiado rápido, otro factor que aumenta el aire tragado.

Haz pausas para sacar el aire, tanto a la mitad como al final de la toma. Carga a tu bebé contra tu hombro o siéntalo con suavidad en tu regazo sosteniendo su pecho y barbilla, y dale palmaditas gentiles en la espalda. Ten paciencia: a veces el eructo tarda un par de minutos en llegar, y trae alivio. Un ratito en brazos, en posición vertical después de comer, también ayuda a que baje la comida.

En la mayoría de los bebés, sí. Los cólicos suelen ser más intensos en las primeras semanas y tienden a calmarse hacia el tercer o cuarto mes, a medida que el sistema digestivo madura. Saber que es una etapa ayuda a sobrellevar esas tardes difíciles con un poco más de paciencia. Mientras tanto, además de cuidar el aire en las tomas, a muchos bebés los calma el contacto: cargarlos piel con piel, un movimiento suave, un ambiente tranquilo y con poca luz. Cuídate también tú: el llanto del bebé agota, y pedir relevo un rato no es rendirse, es cuidarte para poder cuidar.

Estos hábitos acompañan, pero no sustituyen la valoración médica. Si tu bebé llora de forma inconsolable, deja de comer, vomita con fuerza, tiene fiebre o notas algo que te preocupa, consulta a tu pediatra sin esperar. Y si quieres que revisemos juntas tu rutina de tomas o elegir un biberón que maneje mejor el aire, escríbenos por WhatsApp.

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